viernes, 10 de junio de 2011

Un toque de cepillo

La limpieza nunca está de más. Una vez que el caballo ha finalizado su ración de pienso y ha recuperado sus fuerzas, un cepillado le sentará muy bien. No es necesario que le hagamos una limpieza a fondo; unas simples pasadas serán suficientes para darle un toque arreglado tras pasar toda la noche en el box. Para ello, se utiliza un cepillo duro con el que eliminar el polvo y los restos de paja que el ejemplar pueda llevar enganchados por el cuerpo, cola y crines. También es conveniente usar un peine para desenredar la crin y cola.
Para acabar con la revisión matinal, se impone una inspección de los pies para asegurarse de que no haya nada en los cascos que le pueda lesionar al caminar. Un poco de grasa servirá para cuidar y mejorar el aspecto del casco.